domingo, 23 de mayo de 2010

Scott Joplin.

Todo el mundo ha oído The Entertainer. Pocos saben de quien es. Y en verdad, es lo que menos importa. Y e aquí la cuestión, ¿como una canción de un tío que nadie (no es por generalizar, esta claro que habrá gente que sabe quien es) ha oído hablar puede llegar a ser tan y tan conocida?. No es ninguna composición rompedora ni mucho menos innovadora. Joplin recibió una estricta educación de música clásica. Él conocía perfectamente los recursos fundamentales de la música clasicista. Joplin, para ser exactos, innovó. Y no en el sentido musical, si no en la forma de hacer su música. Me explico:

En su época (entre el siglo XIX y XX) lo más corriente era, encima de una buena base clásica, transformar ese estilo en algo rompedor. De ahí sale el impresionismo y dodecafonismo (Debussy, Falla, Mahler y toda esa tropa). La idea de Joplin fue seguir en esta corriente clásica, con sus tonalidades cercanas y sus milimétricas modulaciones y quintas. Lo único que hizo fue, sobre esta base, ponerle el ritmo y tono propio del siglo XX. Y de allí salieron sus famosos Ragtimes, como The Entertainer. Y porque digo que innovó? porque no fueron muchos, en esa época, que apostaron por la base clásica.

Gracias a este compositor (junto con muchos otros artistas) queda demostrado que el ocio para masas se basa siempre en lo mismo. La fórmula está escrita y nunca falla. Y me parece fantástico. Disfruto tanto con Joplin como lo puedo hacer con Debussy o Benny Goodman.

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