Estaba yo caminando tranquilamente por el aeropuerto de Barcelona, cuando por fin encontré la puerta de embarque que me llevaba a mi destino. Café en una mano, el ordenador en otra y la maleta en la espalda, me dispuse a hacer la maniobra que me permitiera sentarme en los bancos de espera sin desechar ninguno de mis artefactos. 5 minutos después de sentarme, la naturaleza me avisó de la inmediata evacuación que mi cuerpo debía realizar. Fui al lavabo, y ingenuo de mí, dejé todos mis bienes en el sitio donde me había sentado. Al volver, faltaba mi apreciado portátil. Al ver mi cara de asombro y preocupación, la chica sentada delante de mi me dijo:
- Sí, te han robado el portátil, pero tranquilo, se quien a sido. Hagamos una cosa,- me dijo con cara de Sherlock Holmes - vamos a buscar a esa tipa. Tu guíate por la apariencia de tu maletín y yo me guiaré por la apariencia de la ladrona. Te llamaré cuando lo encuentre-.
Me sorprendió la disposición y brevedad de la chica.
-Que pena que le roben el portátil a un chico tan guapo - Añadió, sin mirarme a la cara.
No me quedó más remedio que aceptar el trato.
Cuando me dispuse a ir en busca de mi portátil y descuartizar la ladrona, oí la voz de la chica otra vez.
- Oye!, como te voy a llamar si no tengo tu número?- .
- Tienes razón, aquí tienes-.
Después de anotar mi número, dijo:
-Hey, mira! he encontrado tu portátil-.
La chica sacó el portátil de detrás de su banco
- ¿Esto es una broma?-.
-No, solo quería tener tu número-.
No pude hacer nada sino reír, primero por el alivio de saber que tenía mi portátil y segundo por la artimaña que la chica había planeado para conocerme.
Moraleja: Cuando en el aeropuerto anuncian que mantengas tus pertenencias bajo control, es porque no quieren que ligues. He dicho.